miércoles, 23 de marzo de 2016

Libros interesantes: Hiperactivo, distraído, impulsivo ¿Me conoces?




Posiblemente si tuviéramos que elegir entre 5 libros de primer contacto para unos padres que acaban de recibir el diagnóstico, sin duda, este sería uno de ellos. En esta entrada describiremos las claves que nos hacen llegar a esta conclusión.


Sobre el autor. 


José J. Bauermeister es catedrático de psicología en la universidad de Puerto Rico (recinto Río de Piedras). Es miembro y/o colaborador de asociaciones dedicadas a la ayuda a personas con TDAH en diversos países como: CHADD (USA) o FEAADAH (España). Ha escrito decenas de publicaciones dedicadas al TDAH entre las que destacan “El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad: Un Manual de Trabajo clínico” co-escrito con Russell Barkley y la obra que nos ocupa. Actualmente, a pesar de estar jubilado sigue colaborando en proyectos destinados a mejorar la inclusión escolar del alumnado con TDAH. 

Descripción.

El libro es una guía didáctica dirigida tanto para padres como para educadores donde se explican todos los pormenores del TDAH que pueden ser de utilidad para comprender qué les ocurre a quienes lo padecen. El prólogo del mismo está escrito por Russell Barkley (referencia fundamental en el TDAH). Y es que la primera cosa que se ha de destacar del libro es que el autor está con un pie  en USA, teniendo conocimiento de las últimas investigaciones, y por otro en Puerto Rico siendo capaz de trasladar y adaptar dicho conocimiento al contexto de una cultura hispana en la que los mismos síntomas pueden ser percibidos de una manera diferente. 

El libro da una descripción de los principales síntomas del TDAH en un contexto educativo y familiar sirviéndose de ejemplos de casos reales en los cuáles se clarifican los límites para reconocer cuándo podemos estar frente a lo patológico y cuándo no.

Otro eje vertebrador del libro es la autoestima y su relación con el trastorno. En este sentido da unas pautas de cómo comunicar los errores de la forma más adecuada y sobre todo cómo comunicar y resaltar los aciertos tanto en casa como en la escuela, desarrollando así una personalidad sana que nos ayude a prevenir posibles trastornos afectivos. De esta manera se establecen unas líneas básicas para establecer un nivel de exigencia óptimo (desarrollando la responsabilidad) pero teniendo en cuenta las dificultades específicas que entraña el trastorno, para ello es imprescindible saber cómo comunicar y, sobre todo, cómo establecer una relación familia-escuela para lo cual se dan pautas y protocolos concretos.

También se habla de las posibles comorbilidades con problemas de lecto-escritura o con trastornos como el negativista-desafiante. En el apartado de conductas es de destacar las orientaciones prácticas que ofrece para construir y sistematizar programas motivacionales de refuerzo en las distintas etapas educativas que van desde la primaria a la adolescencia así como programas de retirada de privilegios o castigos los cuales han de ser aplicados como último recurso. A pesar de todo, el autor no deja de recordar que no dejan de ser orientaciones y que cada caso concreto puede reunir particularidades que han de ser tratadas por el especialista correspondiente. También hay un apartado en el que se dan nociones básicas sobre los distintos tipos de medicación.

Pero quizá lo más importante es la increíble facilidad de lectura del libro conseguida gracias a una redacción amena y a la inclusión de ilustraciones y gráficos explicativos que sirven de apoyo para clarificar los conceptos básicos así como para dar orientaciones prácticas. Un libro básico para aquellas personas, especialmente padres,  pero también educadores que quieren empezar a informarse de cómo lidiar satisfactoriamente con el TDAH.


Título original: Hiperactivo, impulsivo, distraído ¿me conoces?
Autores: José J. Bauermeister
Editorial:COHS, Consultores en Ciencias Humanas, S.L. (Grupo ALBOR-COHS).
Páginas:225
Originalidad: 8
Nivel técnico:9
Facilidad de lectura:10
Valoración Global: 9
Lo mejor:  Las descripciones con ejemplos y las orientaciones prácticas a la hora de cómo comunicar y cómo reforzar.
Lo peor: nada.

viernes, 18 de marzo de 2016

TDAH y comorbilidad: la ansiedad.

En esta entrada vamos a hablar de una de las comorbilidades que más sufren las personas con TDAH: la ansiedad. Trataremos de clarificar los conceptos básicos para tener una comprensión más clara de esta patología y, sobre todo, de su relación con el TDAH.

¿Qué es? 




Podemos definir a la ansiedad como una serie de respuestas desproporcionadas que surgen tras percibir algo como amenazante. Estas respuestas pueden ser:

  • Motoras:  salir corriendo, voz temblorosa, cerrar los ojos,….
  • Fisiológicas:  aumento de la frecuencia cardiaca, mayor tensión muscular, molestias de estómago,….
  • Subjetivas:  pensamientos de peligro, pensamientos de ausencia de capacidad, visualización de daños corporales,….
La ansiedad provoca un nivel de activación (o arousal) alto en la persona que lo padece. O sea, hace que la persona se sobre-active y esté en un estado exagerado de hipervigilancia con relación a la situación en la que está inmersa. Cuando este estado llega a provocar episodios de reacciones fisiológicas incontrolables (falta de oxígeno, opresión en el pecho, mareos) se produce lo que comunmente se conoce como ataque de pánico.  Los cuales pueden desencadenarse sin una causa aparente. La presencia de estos episodios pueden generar más miedo aún a los mismos agravando y retroalimentando aún más la patología. Una frase que puede describir la sensación de una persona con ansiedad es como tener miedo de tener miedo... 

La presencia de los trastornos de ansiedad es bastante alta, sólo el Trastorno Generalizado de Ansiedad tiene una incidencia del 5%. Se estima que alrededor de dos tercios de la población que sufren ansiedad tienen además un trastorno comórbido.  

Criterios diagnósticos.


El DSM V distingue varios trastornos de ansiedad: 

  • Trastorno de ansiedad por separación. 
  • Mutismo selectivo. 
  • Fobia específica. 
  • Fobia social. 
  • Trastorno de Ansiedad Social (fobia social). 
  • Trastorno de pánico. 
  • Agorafobia. 
  • Trastorno de Ansiedad Generalizada. 
  • Trastorno de Ansiedad Inducido. 
  • Trastorno de Ansiedad Especificado. 
  • Trastorno de Ansiedad no Especificado. 

Vamos a describir los criterios que nombra dicho manual para el trastorno más frecuente: El Trastorno de Ansiedad Generalizada o TAG. 




A. Ansiedad y preocupación excesiva (anticipación aprensiva), que se produce durante más días de los que ha estado ausente durante un mínimo de seis meses, en relación con diversos sucesos o actividades (como en la actividad laboral o escolar).
B. Al individuo le es difícil controlar la preocupación.
C. La ansiedad y la preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas siguientes (y al menos algunos síntomas han estado presentes durante más días de los que han estado ausentes durante los últimos seis meses):
Nota: En los niños, solamente se requiere un ítem.
1. Inquietud o sensación de estar atrapado o con los nervios de punta.
2. Fácilmente fatigado.
3. Dificultad para concentrarse o quedarse con la mente en blanco.
4. Irritabilidad.
5. Tensión muscular.
6. Problemas de sueño (dificultad para dormirse o para continuar durmiendo, o sueño inquieto e insatisfactorio).
D. La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
E. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) ni a otra afección médica (p. ej., hipertiroidismo).
F. La alteración no se explica mejor por otro trastorno mental (p. ej., ansiedad o preocupación de tener ataques de pánico en el trastorno de pánico, valoración negativa en el trastorno de ansiedad social [fobia social], contaminación u otras obsesiones en el trastornoobsesivo-compulsivo, separación de las figuras de apego en el trastorno de ansiedad por separación, recuerdo de sucesos traumáticos en el trastorno de estrés postraumático, aumento de peso en la anorexia nerviosa, dolencias físicas en el trastorno de síntomas somáticos, percepción de imperfecciones en el trastorno dismórfico corporal, tener una enfermedad grave en el trastorno de ansiedad por enfermedad, o el contenido de creencias delirantes en la esquizofrenia o el trastorno delirante.

TDAH  y Ansiedad. 

La relación entre ambos trastornos es muy alta como indican múltiples estudios. En la población infantil pueden llegar a tener una incidencia del 25% (ansiedad de separación y fobias específicas) y en la población adulta de un 30 a un 35%. El riesgo de padecer ansiedad en la edad adulta aumenta si el TDAH no ha sido tratado en la infancia. 

Aunque la ansiedad puede aparecer comórbida de forma generalizada con el TDAH, los factores más facilitadores de la ansiedad en el TDAH son los siguientes: 

  • Perfiles inatentos (TDAH  + Tempo Cognitivo Lento). 
  • Entornos familiares desestructurados y estresantes. 
  • Ser víctima de acoso escolar. 
  • Presencia de Trastornos del Espectro Autista comórbidos con el TDAH. 
  • Presencia de Síndrome de Tourette comórbido. 
  • Presencia de trastornos de ansiedad en alguno de los progenitores. 

Intervención.

Cuando la ansiedad está presente en el TDAH lo más importante es intervenir sobre la sintomatología que causa la misma. Por lo tanto lo prioritario es reducir el nivel de activación. Esto puede explicar por qué el tratamiento basado en estimulantes no es efectivo en personas con TDAH y ansiedad ya que estos lo que hacen es precisamente aumentar dicho nivel de activación o arousal como forma de estimular el rendimiento ejecutivo que está mermado. De esta manera no se suelen recomendar fármacos estimulantes en estos casos, al menos, hasta que no se hayan controlado los síntomas de ansiedad mediante un tratamiento específico que puede incluir fármacos y psicoterapia cognitivo-conductual. 

Se sabe que en la infancia las personas que sufren ansiedad responden muy favorablemente a tratamientos de caracter psicosocial como programas de habilidades sociales y estrategias cognitvo-conductuales en comparación a otros sujetos con TDAH pero sin ansiedad. 




También es de extremada importancia tratar el trastorno de ansiedad de un progenitor en caso que esto suceda ya que de lo contrario puede mermar las capacidades de afrontamiento de situaciones difíciles de la persona con TDAH además de predisponer a ésta a sufrir trastornos de ansiedad. 
  

También es posible que muchas personas con TDAH presenten síntomas de ansiedad más elevados que la mayoría de la población debido al mal manejo de las funciones ejecutivas ante situaciones difíciles pero no lleguen a cumplir los criterios de un trastorno de ansiedad propiamente dicho ya que los síntomas no llegan a ser generalizados. En estos casos el tratamiento específico del TDAH  puede reducir dichos síntomas. 


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lunes, 29 de febrero de 2016

Entrevistas: Fco. Javier Lozano.



Tras pasar un fin de semana en Ponferrada realizando la formación “El TDAH una discapacidad invisible a lo largo de la vida” tuve la suerte de conocer a algunos de sus excepcionales ponentes. Uno de ellos fue Fco. Javier Lozano quien desempeña su labor como profesor de secundaria en Zaragoza. Es Maestro (especializado en Matemáticas y Ciencias de la naturaleza) y Pedagogo (especializado en orientación escolar). Ha escrito diferentes obras literarias entre las que destacan la novela “Viña Agustina”, la recopilación de artículos “Sueños, pasiones y pesadillas” o relatos como “Temores”, “El camino del olvido”, etc. Consiguió con “Por una bonita sonrisa” el primer premio del I Concurso Internacional de microrrelatos “Ilustra de esperanza a las enfermedades poco frecuentes” de FEDER (Federación Española de Enfermedades Raras). También ha publicado además otras relacionadas con la educación como “Insercción laboral de alumnos con Necesidades Educativas Específicas” (del cual es co-autor) y otras dos relacionadas con el TDAH de las cuales nos hablará en la entrevista con mayor detenimiento que son “Juanito y su TDAH. Ser feliz es posible” y “Mi hijo tiene TDAH. La entrega de una madre”. Pero sobre todo Javier es una persona humilde, cercana y sencilla, de esas que nunca te dejarían fuera de una conversación o que no tolerarían ver a alguien pasarlo mal en un aula. Para hacerte una idea de ello, te proponemos que sigas su blog de reflexiones personales en torno a su día a día y alguna cosilla más ¡¡¡Cuidado con la tarima!!! Pero mientras tanto ¡vamos con la entrevista!

¿Qué es lo que hizo despertar tu interés por ayudar a las personas con TDAH?

La verdad es que fue casi de forma accidental. En primer lugar en la carrera de Magisterio y luego en la de Ciencias de la Educación poco había oído hablar del tema, apenas la palabra hiperactividad asomaba en alguna página en un rincón medio escondida de un tocho de esos inmensos. Mi primer contacto es fue con Pedro, un alumno que no paraba ni un segundo. Ante esa situación, comprendí que algo pasaba y me dirigí a una librería donde no paré hasta encontrar lo que buscaba, un libro que lo retrataba, fue mi primer libro del tema. Hace un par de años en un acto al que fui invitado a participar en Valencia conocí a su autora, Ana Miranda Casas con la que ya había mantenido meses antes algún contacto por correo electrónico.
Posteriormente supe de la presentación de la sede en Huesca, de una Asociación de Zaragoza que quería ayudar a los niños de esa ciudad y me fui al acto invitado por un amigo. Tras escuchar de cerca aquella charla decidí investigar un tema que me pareció apasionante y dónde había mucho que hacer para poder ayudar a los afectados y a sus familias. Y así hasta el día de hoy.

¿Qué cosas sobre el TDAH no suelen venir en los manuales y guías docentes?

Como decía cuando yo estudie ninguna prácticamente. Hoy ya en la universidad se habla más del tema y se estudian algunos aspectos, los más triviales, los más generales, pero lo que no vienen en ninguno ni vendría jamás son los básicos, los más importantes y determinantes para que el alumno consiga superar sus problemas. Me refiero a la cercanía, al cariño del profesor, a esa mirada cómplice que le ayude a comprender que no está solo, a esa palabra de ánimo o a esa mano en el hombro que le suba su maltrecha autoestima y cuestiones de ese tipo más humanas que técnicas.

En tu labor docente eres profesor de las materias consideradas “duras” como son las Matemáticas y las Ciencias de la Naturaleza. ¿Cuáles son, a día de hoy, los muros que dificultan una adecuada inclusión en el entorno escolar para el alumnado con TDAH?

En principio yo creo que el trato es fundamental, de ahí lo que comentaba en la respuesta anterior. Si un alumno es tratado con respeto y cariño, si además es aceptado por sus compañeros y hay una buena relación escuela-familia, tiene mucho avanzado, porque luego la capacidad de cada uno es la que es y ya si sentamos las bases comentadas puede empezar a funcionar a su ritmo.





¿Cómo se podría mejorar, en tu opinión, la conexión familia-escuela?

Desde luego con buena voluntad por parte de todos. Tiene que producirse en un ambiente de respeto y de confianza y debe existir una sinceridad máxima por ambas partes, colaborando por igual cada uno desde su ámbito de actuación. De nada sirve la familia que asiente en una reunión con el profesor y luego en casa no hace lo acordado, ni el docente que dice colaborar estrechamente con la familia y en clase trata al niño con TDAH como a cualquiera, sin tener en cuenta que esos despistes, la falta de atención o su excesiva movilidad  no son porque quiere sino fruto de ese problema ante el que todo su entorno debe unirse para ayudarle a resolverlo lo mejor posible.

A menudo dices que hay que aprender a mirar de otra manera al alumnado con TDAH ¿Qué le dirías a un docente que ha llegado al punto de estar harto de un alumno o alumna con el trastorno?

Seguramente no sería muy correcto decirle que se dedique a otra cosa porque no sirve para esto, pero es lo que me pide el cuerpo en una primera impresión. Con algunos me ha servido decirles que pienses que el niño no lo hace a idea, no se levanta de la cama pensando en cómo reventarle al profesor la clase ese día, pero también le diría que piense que ese niño incómodo que le molesta y le pone tan nervioso y que tal vez le corta muchas veces la clase, está demandado su apoyo, su cariño, esa mirada especial y que podía ser su hijo, tal vez esto último les llegue más adentro y les haga recapacitar de verdad.

Además de la docencia, también te has trabajado el tema de la inserción socio-laboral de las personas con Necesidades Educativas Específicas. ¿Cuáles son los principales escollos que tienen que vencer las personas con TDAH en este sentido, teniendo en cuenta la alta tasa de paro actual?

En realidad no trabajé en ese tema en el momento de escribir el libro que has citado al principio, se trataba de cualquier alumno que tuviera ese tipo de necesidades educativas. Estaba más dirigido a lo que en aquellos momentos ese llamaba PGS (Programas de Garantía Social) y que pasó a llamarse PCPI (Programas de Cualificación Profesional Inicial). Al final, como casi siempre, un cambio de siglas y poco más.
Lo cierto es que han sido programas que han intentado de algún modo, con resultados muy distintos en unos y otros alumnos, recuperar a los que fracasan en nuestro sistema educativo, que son tantos, para que se reincorporen otra vez al mismo o encaminarlos al mundo laboral.
Si tenemos en cuenta las características de un TDAH, en cierto modo, pueden terminar su escolaridad en este tipo de programas si no son tratados como hemos dicho varias veces a lo largo de la entrevista, o si su capacidad para el estudio no es la que debería. De todos modos es cierto que cuando de incorporarse al mundo del trabajo se trata, una persona con este trastorno lo tiene algo más complicado por esas peculiaridades que le da su forma de ser por sus despistes, sus olvidos o esa impulsividad que le hace meter la pata en más de una ocasión o en los momentos más inoportunos, aunque no olvidemos esas otras características que muchas veces les diferencia del resto y son muy apreciadas en muchos puestos de trabajo como su creatividad, imaginación o su capacidad de esfuerzo sin límites cuando algo les entusiasma. De todos modos en el mundo actual, nadie lo tiene fácil y ellos mucho menos.

Hasta ahora has publicado dos libros dedicados al TDAH: “Juanito y su TDAH. Ser feliz es posible” y “Mi hijo tiene TDAH. La entrega de una madre” Háblanos un poco de cada uno de ellos ¿De qué tratan? ¿Para qué los escribiste? y ¿Dónde los podemos encontrar?   

Siempre me ha gustado escribir y al conocer más profundamente el TDAH y lo que pasan alumnos y familias, especialmente las madres, pensé en aunar una pasión con mis conocimientos y experiencias en el tema. Estaba convencido, como así está sucediendo, que mucha gente al verse reflejado se ha sentido apoyado, ha encontrado algo de esperanza, de ilusión, etc. Mi objetivo siempre fue tratar de ayudar a las personas que se encuentran inmersos en el problema de tener un hijo al que no saben cómo ayudar o no consiguen esos apoyos tan necesarios en el colegio, el profesional de la medicina, etc. Estoy muy contento, no solo por el número de ejemplares vendidos, si no por la gran cantidad de mensajes tanto por redes sociales como en persona en cursos, charlas, ect. En lo que confirman que el esfuerzo ha merecido la pena.


El primero, conocido ya en España y Latinoamérica cariñosamente con “Juanito”, ya en su 3ª edición, es la historia de un niño que va desarrollando su escolaridad desde que comienza secundaria hasta que la finaliza y se hace adulto, consiguiendo lo que cualquier persona anhela en su vida, ser feliz. Es una visión de cómo debería ser la escolaridad de cualquier niño o niña si todos los que actúan con él en su entorno hicieran lo que deben tratarle con profesionalidad, cercanía y ganas de aprender si no saben de qué va el trastorno. En realidad lo han leído padres y muchas personas de hijos con otros trastornos y me han hecho llegar sus reflexiones diciendo que podría aplicarse a otros muchos trastornos, Síndrome de Tourette, de Asperger, etc.





El segundo, que todavía está empezando a llegar a muchas librerías de España, trata la historia desde el punto de vista de la madre. En realidad es ella la que en la inmensa mayoría de los casos, felizmente no en todos, es la que carga con el problema porque suele ser quien se ocupa en general de llevar e ir a buscar al niño a la escuela, de que haga los deberes y miles de cuestiones diarias. El padre suele ver los problemas típicos del TDAH, especialmente su comportamiento como algo normal que el tiempo se encargará de resolver, cosa que no ocurre. En este libro trato, por tanto, de hacer ver a las familias la necesidad de trabajar en equipo por la felicidad del niño, porque su futuro sea lo mejor posible.




Ambos libros están compuestos de dos partes, la primera es un relato, y la segunda mucho más corta, son reflexiones desde los sentimientos en su mayoría sobre personas relacionadas con el tema que trata cada una de las historias. Pueden ser leídos desde por niños hasta por profesionales y son de lectura muy sencilla y amena, a la vez que muy sutilmente te introduce en lo que es el TDAH sin necesidad de tener que leer complicados y pesados libros de teoría.
Se pueden encontrar en muchas librerías de España donde las distribuidoras de la editorial suelen llevar los libros de la misma, dedicada a TDAH, Asperger, Autismo y otros temas relacionados con el mundo de la psicología.
En cualquier caso en su Web pueden encargarse, como ya llevan haciendo muchas personas desde hace semanas, incluso antes de salir el libro de la imprenta, o reservándolo en las librerías. A parte de las que distribuye la editorial, cualquier otra puede solicitarlo.
SI alguien no lo encuentra o quiere saber si en su ciudad puede haber una librería que lo tenga puede ponerse en contacto conmigo si quiere y le ayudaré encantado.
(En Twitter @fjavierls)

¿Cuáles son tus próximos proyectos en relación al TDAH?

En realidad, recién publicado este segundo libro, estoy pensando en el que sería el 3º y último de una posible trilogía que siempre pensé y que muchos lectores me han solicitado con insistencia, el TDAH visto desde el profesor, aunque lo veo mucho más complicado a pesar de estar yo en ese lado, o quizá por eso. Además sigo dando vueltas a escribir algo del aula en general, no sólo de alumnos con TDAH, pero desde dentro, desde los pupitres llenos de papeles, libros y notas que pasan de unos a otros, donde el niño o niña aguanta estoicamente clases de todo tipo en función del docente que maneja el aula.
La verdad es que es pronto para decirlo, pero desde luego estoy, además de seguir con algún relato ya empezado y alguna novela por iniciar, preparando ya algunas cosillas que me harán en pocos meses comenzar mi próximo trabajo.

¿Hay algo más que quieras añadir?

Poco más, simplemente que debemos unirnos todos para ayudar a las personas que tienen que convivir con el TDAH o con cualquier otro, porque sólo de este modo se puede ayudar a salir adelante y conseguir encontrar el camino que lleva a la felicidad.

A los familias pedirles unión y a los profesionales, a todos que se informen y se formen lo mejor posible. Puedo asegurar que cuando he dado charlas o cursos de formación a profesionales que no sabían mucho del tema, han reaccionado y eso es fenomenal porque sirven de altavoz para el resto de menara que cada vez seamos más los que luchemos por conseguir que el TDAH sea algo totalmente conocido y ya no un problema para nadie, más allá de las incomodidades que pueda suponer para cuantos se crucen con él en su camino vital.


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jueves, 18 de febrero de 2016

Cómo compensar el TDAH



Una vez que sabemos que el TDAH es una condición que afecta a las funciones ejecutivas,  NO una enfermedad y hemos aceptado el vivir con ello, hemos de buscar soluciones y estrategias que nos ayuden a compensar los déficits que nos impiden alcanzar un rendimiento tan bueno como el de una persona con idénticas capacidades para ello el Dr Russell Barkley propone una serie de medidas que vamos a comentar a continuación:
  • Externalizar las consecuencias: con esto nos referimos a las modificaciones en el entorno a las que hacíamos referencia en esta entrada. O sea, sistemas de fichas y puntos que nos hagan recordar las consecuencias de no realizar las tareas a tiempo. No sólo es saber QUÉ tenemos que  hacer sino POR QUÉ tenemos que hacerlo. En los niños por ejemplo han de saber que si no se visten a tiempo todas las mañanas se quedan sin puntos suficientes para comer su plato preferido. En el caso de los adolescentes pueden perder otra serie de privilegios como salir por la noche si no mantienen su cuarto ordenado perdiendo puntos.
  • Externalizar los objetivos: :nos referimos a desmenuzar cada tarea en intervalos más cortos en los que nos marcamos pequeños objetivos. Esto es recomendable para muchas personas pero en el caso del TDAH es IMPRESCINDIBLE. Si los niños tienen que preparar un examen de matemáticas tendremos que explicitar una serie de pequeños objetivos para aprobarlo como estudiar 8 tardes y a su vez cada tarde la podemos ir dividiendo en intervalos de estudio de 20 minutos. . Si tenemos que preparar una oposición como adultos tendremos como sub-objetivos como preparar los temas cada semana y cada semana evaluaremos si lo hemos conseguido. En este sentido la llamada "técnica del escalador" usada en coaching es tremendamente eficaz. 

  • Externalizar el tiempo: esto implica utilizar estrategias que nos hagan conscientes del transcurso del mismo. Llevar esto al terreno personal va a depender del contexto en el que estemos.  Pueden ser alarmas (aunque estas a veces causan ansiedad), pueden ser canciones que conocemos, puede ser nuestro teléfono que vibra cada 30 minutos, etc... En definitiva referencias que nos recuerden el tiempo que nos queda supliendo esa ceguera temporal que causa el TDAH. Además de la externalización del tiempo es necesaria una priorización del mismo como ya indicábamos en esta entrada.
  • Externalizar la motivación: esto supone crear una serie de recompensas a corto plazo para mantener la motivación alta. ¿Cómo aplicar esto en la vida real? En el caso de los niños, lo usual suele ser que los padres premien a sus hijos cuando aprueban un examen. En el caso de un niño o niña con TDAH las recompensas han de tener lugar por cada tarde de estudio antes del examen en cuestión. Ellos saben al igual que los otros niños de su edad que van a poder ir de excursión si aprueban pero el esfuerzo que han de realizar para persistir es mucho mayor que el que va a tener que hacer el resto. Esto no quiere decir que tengan que ir de excursión cada vez que estudian una tarde pero sí pueden recibir pequeños incentivos razonables que los mantengan motivados como una hora con la video consola. En la edad adulta el hecho de llevar a cabo objetivos a largo plazo como aprobar una oposición o conseguir un ascenso requiere de mucha persistencia, de la misma manera, hemos de subdividir nuestros objetivos en pequeños logros y recompensarlos. Por ejemplo celebrar cada tema que terminemos de estudiar en una oposición.
  • Externalizar las ideas: la mente de las personas con TDAH es un flujo de ideas constantes que no están reguladas por una voz interna que las ordena y "juega" con ellas de manera simultánea. Por ello el hecho de disponer de un soporte físico para escribirlas de manera aislada en tarjetas y combinarlas entre sí, resulta tremendamente beneficioso para resolver problemas cotidianos y compensar los déficits de la memoria de trabajo. Es como cuando el doctor House usaba una pizarra para realizar hipótesis con los datos disponibles cada vez que su equipo tenía que resolver un caso. Existen muchos "mapas mentales" de los cuales nos podemos beneficiar para ser realmente creativos como el que describíamos en esta entrada

Por lo tanto, podemos concluir que la mejor manera de compensar la hiperactividad es tomando un enfoque PRO-ACTIVO esto quiere decir anticiparnos a los posibles problemas que puedan surgir y no esperar a que éstos sucedan, ya que cuando tienen lugar, los déficit ejecutivos nos impedirán responder con la misma eficacia que una persona sin el trastorno. El TDAH ha de convertirnos en estrategas de nuestra propia vida no en soldados.


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viernes, 12 de febrero de 2016

Cómo manejar las reuniones con el profesorado.



Muchas veces se nos escapa que la calidad de la relación que tengan los padres y los maestros del alumnado con TDAH es algo que puede condicionar su desempeño futuro por varias razones: 
  • A corto plazo: porque todos los esfuerzos que hagan ambas partes van a ir hacia la misma dirección y se conseguirán resultados más inmediatos. 
  • A largo plazo: porque la persona va a fabricar un concepto de sí misma muy favorable si recuerda cómo tanto sus padres y el profesorado tenían una estrecha relación. 

Hay que reconocer que las vías de comunicación entre familia y escuela son una de las asignaturas pendientes del sistema educativo en este país y es que los cauces de comunicación específicos para ello son, en la mayoría de los casos inexistentes. Se hace necesario, por tanto, saber cómo aprovechar el tiempo del que disponemos como padres para que las dos partes "rememos en la misma dirección". Para ello, vamos a proponer unas sencillas directrices para que estos encuentros no se conviertan en intercambios de reproches o en discusiones que nos hagan evitar estos momentos tan necesarios para el buen desarrollo del alumnado y de la práctica profesional. 



Antes de la reunión. 

  • Póngase en el lugar del profesional: piense ante todo que con quien va a reunirse está al cargo de otras veintitantas personas que también tienen padres como usted frente a los que tiene que responder. No es una labor fácil y conviene tenerlo en cuenta, al menos en un primer momento. 
  • Pregunten a su hijo/a: es importante cómo son sus sentimientos hacia el docente y por qué. Es importante saber qué cosas buenas destaca de las clases y por qué y qué cosas no tan buenas y sus razones. Pregúntele como se suele dirigir hacia él en clase, qué tareas le manda, en qué sitio de la clase está ubicado. Cómo suele reaccionar cuando hace algo bien y también cuándo se equivoca y/o cuándo se "porta mal". También es importante preguntar si le gustaría qué hiciera algo diferente en ambos casos. Conviene ir anotando esta información. 
  • Revisen los documentos de centro: en concreto el llamado PEC o Proyecto Educativo de Centro el cual es una completa pero escueta declaración de intenciones y principios del centro educativo en cuestión. Puede pedirse en el colegio y en él vienen marcadas, entre otras cosas, los valores y las directrices hacia la atención a la diversidad. Puede que sea algo muy "teórico" pero nos puede servir de gran ayuda a la hora de conocer nuestros derechos y de lanzar propuestas fundamentadas y coherentes. También puede haber información en la que se clarifican las funciones tanto de los padres como del profesorado. 
  • Identifiquen cuáles son las necesidades de su hijo/a: no sabemos cuál va a ser la opinión del profesional hacia el TDAH pero independientemente de cuál sea ésta y de sus conocimientos hacia el trastorno, hemos de saber cómo comunicar cuáles son las necesidades específicas que hay que tener en cuenta ya que, ante todo, cada persona es diferente y habrá quien necesite moverse más y quién necesite información más "atractiva" o que le recuerden las cosas. Hacer una pedagogía de esto es fundamental. En la mayoría de los casos las necesidades que crea el trastorno se pueden solventar con las llamadas "Adaptaciones Curriculares No Significativas" las cuales tienen relación básicamente con la metodología del profesorado. Una vez hecho esto conviene resumirlo en indicaciones claras y concisas como "Necesita exámenes más cortos" o "necesita pautas de organización externas". 
  • Clarifiquen sus objetivos: con toda la información anterior es importarse que se pregunten ambos padres qué es lo que quieren conseguir de la reunión. ¿Qué cosas quieren que cambie el docente y cómo?  ¿Cómo se lo van a decir? ¿Cuáles son las cosas que no están dispuestos a permitir y por qué? (si es que las hubiera) Por ejemplo, no vamos a permitir que compare a nuestro hijo con los demás cada vez que hace algo mal porque le destroza la autoestima. ¿Qué propuestas tienen? Cuanto más concretas y basadas en las necesidades anteriormente mencionadas, mejor. Además conviene hacer este análisis de manera conjunta para que, en caso de que no puedan asistir ambos progenitores, estén representados sus deseos y opiniones. 
Durante la reunión. 


  • Valoren la labor del docente y su desempeño: una vez realizadas las presentaciones de rigor es conveniente reconocer y agradecer el esfuerzo de manejar a más de 20 personas en un mismo aula con características y ritmos de aprendizaje diferentes. Todo esto puede facilitar un ambiente de mayor distensión evitando los reproches mutuos y las actitudes a la defensiva. 
  • Clarificar las expectativas e intenciones: un punto clave de la reunión es el hacer explícitos los deseos de ambas partes con respecto a la labor docente y también con respecto a la labor de padres. Por ejemplo "nosotros como docente queremos que entienda las dificultades específicas que tiene nuestro hijo en estos puntos y pueda buscar soluciones". Del mismo modo, hemos de escuchar y entender cuál es la forma de pensar del docente. "¿De qué manera según usted podemos cooperar en casa para que Alberto se porte bien? Aquí se han de dejar claras hasta dónde pueden llegar las labores de ambas partes. El haber leído el Proyecto Educativo de Centro con anterioridad puede ayudar a establecer dichas expectativas con criterios más coherentes y realistas. 
  • Convencer de la conveniencia del cambio: cada docente es diferente y no siempre se va a aceptar del mismo grado la existencia de un posible cambio en la metodología que emplea. Después de todo no suele ser agradable que a una persona le digan cómo tiene que trabajar, máxime si se lo exigen. Por tanto, sin ,a priori, cuestionar los métodos didácticos se pueden proponer una serie de medidas que si bien pudieran requerir un pequeño esfuerzo adicional, en el medio-largo plazo van a revertir en un bienestar tanto para el docente como para el alumnado. Ejemplo "si pone un cartel con las instrucciones claras en el aula Alberto se va a sentir menos desorientado y probablemente se porte mejor y así no tendrá que llamarle tanto la atención" o "si realiza exámenes más cortos, sus resultados mejorarán y estará más motivado".
  • Saber expresar las posibles críticas: en el caso de que tengamos constancia de comportamientos que hayamos establecido previamente como nocivos para el/la niño/a hemos de expresarlo de manera asertiva. Una manera es aplicar la conocida técnica del "sandwich" en la que se enuncia algo positivo, se expresa el comportamiento que se quiere cambiar y finalmente se finaliza con una expectativa positiva hacia el cambio. Ejemplo: "sabemos que nuestro hijo a veces se equivoca lo cual a veces le puede sacar a uno de sus casillas especialmente cuando tiene la gran labor que usted realiza de atender a 22 personas pero nos ha comentado que cada vez que tiene un despiste usted le compara con otros niños lo cual le hace sentirse ridículo, seguro que usted entiende que él no lo hace a posta y que seguro puede tomar otras reacciones cada vez eso suceda..."
  • Fijar objetivos por parte de ambas partes: una vez que hemos puesto en común nuestros deseos de cambio hemos de establecer pequeñas metas que nos hagan comprometernos para conseguir una mejora de resultados. Por ejemplo "podemos contar con usted para que le deje exámenes más cortos y le pongan instrucciones más claras a la hora del trabajo en clase" o "puede tomarse un tiempo para supervisar si ha copiado adecuadamente las tareas a realizar cada día".  Por parte de los padres otros ejemplos serían "pondremos los límites adecuados hacia conductas como pegar a sus otros compañeros" o "le enseñaremos a que sea más autónomo a la hora de preparar los materiales escolares, etc..."
Después de la reunión: 

  • Hablar con su hijo/a: si no ha asistido a la reunión es importante comunicarle que han hecho saber al docente de sus posibles dificultades para seguir la clase y que a partir de ahora van a trabajar juntos para que pueda demostrar sus capacidades lo cuál también ha de requerir poner de su parte en algunos puntos concretos. 
  • Preparar los recursos para conseguir los objetivos pactados: a partir de ahora es importante saber qué es lo que vamos a necesitar para conseguir que el niño/a adquiera los posibles objetivos que el/la docente esperaba. "¿Qué vamos a hacer por la mañana para que no se olvide el material? ¿Cómo le vamos a reforzar las conductas de respeto hacia los demás?."
  • Establecer formas de comunicación periódicas: en un principio puede parecer complicado pero podemos establecer un "puente" de comunicación por correo electrónico (o incluso por mensajes telefónicos) con las que podemos comunicar los pequeños cambios observados o la ausencia de los mismos así como dar un feedback de los resultados obtenidos. 
  • Aprovechar los pequeños encuentros informales: hay una serie de momentos en los que tenemos la oportunidad de interaccionar con los profesores de manera personal durante unos segundos. Podemos planificar dichos encuentros a la entrada y salida para transmitir y complementar la información sobre los progresos o dificultades que están sucediendo, de esta manera iremos "ganando" tiempo para optimizar mejor la siguiente reunión además de aumentar la naturalidad de la relación entre padres-docentes. 
Educar a un hijo/a es una tarea complicada, nadie lo niega y si tiene TDAH lo es aún más y requiere de un esfuerzo adicional que, en algunos momentos nos puede desgastar pero que sin duda nos puede hacer crecer como personas. Si con esta labor tenemos de nuestra parte a los docentes el nivel de dificultad será menor. Para ello hay que desarrollar una relación de respeto mutuo. Las reuniones si se aprovechan bien pueden cultivar dicha relación. Al final será el trabajo coordinado el que posibilite el cambio. 


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viernes, 5 de febrero de 2016

Libros interesantes: Cómo aprende el cerebro




Muchas veces, cuando queremos formarnos para comprender el TDAH recurrimos a libros específicos sobre la materia escritos por especialistas que dedican su trayectoria profesional a este trastorno en exclusiva. Sin embargo, también es útil y aconsejable leer otros libros sobre el aprendizaje en general debido a que podemos acceder a conocimientos más amplios que nos ayudan a tomar una perspectiva más amplia sobre el TDAH en relación a otras afectaciones y, a su vez, hacen que comprendamos conceptos básicos que nos ayudarán a entender el porqué de muchos de los síntomas específicos de la hiperactividad. Este el caso del libro que trataremos en esta entrada: "Cómo aprende el cerebro. Las claves para la educación". 



Sobre las autoras

Sarah-Jayne Blakemore



Es profesora de Neurociencia cognitiva en el London University College. Ha destacado por especializarse en dos áreas: 

  • Desarrollo del cerebro durante la adolescencia. 
  • Aprendizaje social de los autistas. 

Pertenece a la Royal Society (la asociación dedicada a la investigación más antigua del mundo) Ha colaborado en el asesoramiento para programas de divulgación científica sobre neurociencia emitidos por la BBC. 

 Utah Frith. 


Es profesora de Desarrollo cognitivo y directora del Instituto de Neurociencia Cognitiva del London University College. 

Ha investigado sobre los trastornos del aprendizaje y su relación con el cerebro pero sobre todo se la reconoce como una eminencia dentro de las áreas del autismo y la dislexia

Sobre el contenido.

El libro pretende ser un acercamiento al público en general de todos los hallazgos científicos de la neurociencia cognitiva aplicados al desarrollo del cerebro y al aprendizaje. A su vez se dan explicaciones sobre las posibles causas de las diferentes dificultades de aprendizaje como la discalculia y la dislexia, así como trastornos del desarrollo como los del Espectro Autista o el TDAH. El vocabulario trata de ser lo más cercano posible y se incluyen anexos y un glosario en los que se aclara la terminología científica que ha tenido que ser incluida por obligación para la gente que no esté familiarizada. Por ejemplo se explica en qué consiste una Tomografía por Emisión de Positrones o qué es la dopamina.  
Leyendo este libro podemos entender cómo el cerebro tiene unas predisposiciones hacia el aprendizaje que en unas personas están más desarrolladas que en otras, en relación a las necesidades ambientales, y cómo ante una dificultad o desventaja el cerebro trata de compensar sus "carencias" usando todo su arsenal disponible y comprendiendo el concepto de plasticidad cerebral. También se explican las diferencias entre los distintos tipos de memoria y por qué es importante el sueño para el aprendizaje
Otra de las cosas que considero interesantes de este libro es que nos ayuda a saber qué es lo que realmente se sabe sobre el cerebro y sobre todo qué es lo que no se sabe, lo cual es mucho. Conviene tener esto en cuenta a la hora de desarrollar un pensamiento crítico para protegernos de posibles métodos "milagrosos" de entrenamiento cerebral o dietas mágicas que pueden estar basadas en un 10% de realidad y en otro 90% de fantasía. La lectura de este libro nos ayuda, al menos, a poner en cuestión ciertas cosas. 

La relación con el TDAH. 

Hacia el trastorno el libro dedica 7 páginas en exclusiva dentro la sección de "trastornos del desarrollo socioemocional" en las que se exponen conceptos básicos sobre el trastorno las cuales no me han aportado mucho y posiblemente no te aporten si ya has leído varios libros sobre el TDAH. No obstante, muchas explicaciones que estaban fuera del citado apartado específico a mi me han servido para entender el trastorno con mayor profundidad. Especialmente en el apartado que habla del desarrollo del cerebro adolescente (uno de los puntos fuertes de este libro) Paso a citarlas : 


  • Se describe estudios en los que se ha observado cómo el lóbulo prefrontal (una de las zonas más afectadas en el TDAH) sufre cambios bastante significativos durante toda la adolescencia cambiando su tamaño a lo largo de un periodo de 3-4 años sufriendo una especie de "poda neuronal" muy equiparable a la que ocurre a los 5-6 años. Al parecer la materia gris del mismo llega a decrecer y volverse más especializada, dejando más espacio a sustancia blanca (la cual mejora la conectividad). Posteriormente su desarrollo definitivo culminará lentamente hasta bien entrada la veintena. Esto es algo que en muchas de las personas con TDAH no sucede de la misma manera. A su vez también podría explicar cómo estos cambios pueden hacer que, aproximadamente 1/3 de las personas que tuvieron el trastorno en la infancia mejoren considerablemente. 
  • También se muestran estudios con neuroimagen en los que se comparaban a niños y adultos haciendo tareas que requerían inhibición (realizando un test CPT-II muy usado para la evaluación del TDAH) y se podía ver cómo en ambos casos el lóbulo frontal estaba implicado pero en el caso del cerebro adulto esta tarea estaba localizada únicamente en área muy específica del mismo y se hacia de manera casi inconsciente mientras que en el caso del cerebro de un niño casi todo el lóbulo prefrontal estaba implicado en su totalidad por así decirlo estaba "echando humo", generando mayor desgaste. Esto me hace reflexionar sobre si pasará lo mismo con las personas con TDAH pero no deja de ser una hipótesis. 
También se habla de conceptos cómo la memoria a corto plazo y su función a la hora de realizar varias tareas al mismo tiempo y acordarnos de hacer cosas futuras (memoria prospectiva). 

En definitiva un libro muy recomendable para comprender muchas cosas que sin duda al leerlo nos cambiará ciertas concepciones sobre el aprendizaje (y nuestro cerebro se verá modificado como afirman las autoras). El gran problema del libro es que todos estos conocimientos no se plasman en propuestas específicas de acción educativa aunque ese no parece ser su cometido. 

 
Título original: The learning brain. 
Autores: Sarah-Jayne Blakemore/Uta Frith.
Editorial:Planeta.
Páginas:320 + 21 (apendice, anexos y bibliografía).
Originalidad:6
Nivel técnico:7
Facilidad de lectura: 8
Valoración Global: 7,5
Lo mejor: Da una gran idea de cómo funciona el cerebro y clarifica muchas cuestiones relativas al aprendizaje. 
Lo peor: No se incluyen propuestas prácticas de acción. 

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viernes, 29 de enero de 2016

Sobre el TDAH y las etiquetas.

Algunas veces escucho opiniones por ahí diciendo que el TDAH es una etiqueta más a la que se recurre de forma arbitraria basándose en manifestaciones externas y sin marcadores biológicos que va a estigmatizar a una persona de por vida haciendo que se comporte de un modo determinado. Por etiquetar, en este contexto, podemos entender como calificar a una persona debido a su forma de ser o de comportarse. Por cierto, hablando de etiquetas, se me ocurren unas cuantas: 

  • Bocazas: dícese de la persona que no puede evitar decir algo que no debe.
  • Inquieto (a): persona que es desasosegada. 
  • Desastre: persona incapaz de organizarse. 
  • Olvidadizo: persona que olvida las cosas con facilidad. 
  • Trasto: que es inquieta de forma impertinente y revoltosa. 
  • Torpe: aquella persona que se mueve con dificultad y/o que le cuesta comprender las cosas. 
  • Malcríado: persona acostumbrada a hacer lo que le viene en gana.
  • Vago: persona a la que no le gusta el trabajo ni el esfuerzo que éste implica. 
  • Inútil: persona que hace mal aquello que se supone que es fácil. 
  • Chinche: persona que molesta a los demás. 
  • Lento: persona que tarda más de lo normal en terminar sus tareas. 
  • Empanado (a): persona que no se entera de las cosas. 
Todas estas "etiquetas" son utilizadas para describir a los demás de forma reiterada basándose en manifestaciones externas que no entrañan un análisis muy amplio. Me gustaría que la gente que dice que con el TDAH se etiqueta a la población infantil, hubieran estado escuchando estos adjetivos hacia su persona durante una año de su vida unas 7 u 8 veces al día en su más tierna infancia en casa y en la escuela, que es lo que la población con el trastorno por desgracia suele hacer y así supiese qué es lo que se siente, quizá empezarían a sentir cierto rechazo y desarrollar ciertas emociones un tanto difíciles de gestionar lo cual les haría comportarse de maneras extrañas o poco adaptativas haciendo que surgiesen otras etiquetas como:
  • Malo (a): persona que realiza acciones con malas intenciones.
  • Rebelde: persona dificil de domar o de manejar. 
  • Problemático (a): persona que entraña dificultades. 
  • "Marrones": persona que sufre los castigos merecidos o no. 
  • Bruto (a): persona con malos modos. 
  • Desequilibrado (a): persona que no tiene lógica en sus actos y en sus pensamientos. 
  • Delincuente: persona que infringe la ley. 
  • Perdedor(a): persona que casi nunca tiene éxito en lo que emprende o realiza.  
  • Drogata: persona enganchada a una o varias drogas que se mueve dentro de la marginalidad. 
O quizá pudiesen superarlo como hacen apróximadamente un tercio de las personas que no fueron diagnosticadas y supieron seguir adelante gracias a factores como un buen entorno, otros talentos o una capacidad que llamamos resiliencia. Ya que a pesar de todo la persona que tiene TDAH siempre será más que TDAH.



Cuando se diagnostica a alguien de TDAH es porque muestra una serie de síntomas característicos de un porcentaje de la población (5-7%) que los tiene independientemente de su nivel socio-económico, raza, origen o tipo de familia y no, no es que se diagnostiquen más personas, es que el modo de vida en el que vivimos es cada vez más complejo y competitivo y va a hacer que dichos síntomas se hagan más visibles y pongan en evidencia una disfunción en un mundo que tecnológicamente avanza a pasos agigantados pero que en cuestiones de tolerancia, convivencia y respeto parece que retrocede por momentos. Y está claro que no se hace para que la persona que tiene la "etiqueta" se auto-justifique o para que quienes le rodean le discriminen, el propósito es conocer el tipo de necesidades y a partir de éstas buscar los apoyos necesarios y seguir adelante llevando una vida lo más digna posible. 

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