viernes, 29 de enero de 2016

Sobre el TDAH y las etiquetas.

Algunas veces escucho opiniones por ahí diciendo que el TDAH es una etiqueta más a la que se recurre de forma arbitraria basándose en manifestaciones externas y sin marcadores biológicos que va a estigmatizar a una persona de por vida haciendo que se comporte de un modo determinado. Por etiquetar, en este contexto, podemos entender como calificar a una persona debido a su forma de ser o de comportarse. Por cierto, hablando de etiquetas, se me ocurren unas cuantas: 

  • Bocazas: dícese de la persona que no puede evitar decir algo que no debe.
  • Inquieto (a): persona que es desasosegada. 
  • Desastre: persona incapaz de organizarse. 
  • Olvidadizo: persona que olvida las cosas con facilidad. 
  • Trasto: que es inquieta de forma impertinente y revoltosa. 
  • Torpe: aquella persona que se mueve con dificultad y/o que le cuesta comprender las cosas. 
  • Malcríado: persona acostumbrada a hacer lo que le viene en gana.
  • Vago: persona a la que no le gusta el trabajo ni el esfuerzo que éste implica. 
  • Inútil: persona que hace mal aquello que se supone que es fácil. 
  • Chinche: persona que molesta a los demás. 
  • Lento: persona que tarda más de lo normal en terminar sus tareas. 
  • Empanado (a): persona que no se entera de las cosas. 
Todas estas "etiquetas" son utilizadas para describir a los demás de forma reiterada basándose en manifestaciones externas que no entrañan un análisis muy amplio. Me gustaría que la gente que dice que con el TDAH se etiqueta a la población infantil, hubieran estado escuchando estos adjetivos hacia su persona durante una año de su vida unas 7 u 8 veces al día en su más tierna infancia en casa y en la escuela, que es lo que la población con el trastorno por desgracia suele hacer y así supiese qué es lo que se siente, quizá empezarían a sentir cierto rechazo y desarrollar ciertas emociones un tanto difíciles de gestionar lo cual les haría comportarse de maneras extrañas o poco adaptativas haciendo que surgiesen otras etiquetas como:
  • Malo (a): persona que realiza acciones con malas intenciones.
  • Rebelde: persona dificil de domar o de manejar. 
  • Problemático (a): persona que entraña dificultades. 
  • "Marrones": persona que sufre los castigos merecidos o no. 
  • Bruto (a): persona con malos modos. 
  • Desequilibrado (a): persona que no tiene lógica en sus actos y en sus pensamientos. 
  • Delincuente: persona que infringe la ley. 
  • Perdedor(a): persona que casi nunca tiene éxito en lo que emprende o realiza.  
  • Drogata: persona enganchada a una o varias drogas que se mueve dentro de la marginalidad. 
O quizá pudiesen superarlo como hacen apróximadamente un tercio de las personas que no fueron diagnosticadas y supieron seguir adelante gracias a factores como un buen entorno, otros talentos o una capacidad que llamamos resiliencia. Ya que a pesar de todo la persona que tiene TDAH siempre será más que TDAH.



Cuando se diagnostica a alguien de TDAH es porque muestra una serie de síntomas característicos de un porcentaje de la población (5-7%) que los tiene independientemente de su nivel socio-económico, raza, origen o tipo de familia y no, no es que se diagnostiquen más personas, es que el modo de vida en el que vivimos es cada vez más complejo y competitivo y va a hacer que dichos síntomas se hagan más visibles y pongan en evidencia una disfunción en un mundo que tecnológicamente avanza a pasos agigantados pero que en cuestiones de tolerancia, convivencia y respeto parece que retrocede por momentos. Y está claro que no se hace para que la persona que tiene la "etiqueta" se auto-justifique o para que quienes le rodean le discriminen, el propósito es conocer el tipo de necesidades y a partir de éstas buscar los apoyos necesarios y seguir adelante llevando una vida lo más digna posible. 

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sábado, 23 de enero de 2016

TDAH y comorbilidad: la Depresión.

Los trastornos depresivos son una de las comorbilidades que se pueden presentar con el TDAH. Vamos a trazar de definir en qué consisten y cuál es su relación con el TDAH. 

¿Qué es? 

Entendemos por depresión a la presencia de un estado de ánimo bajo, con pérdida del interés en casi todas las áreas y actividades, lo cual provoca un cambio drástico en la manera de ser de la persona, previo a la aparición de estos síntomas, y con características agregadas como alteraciones a nivel fisiológico, cognitivo y conductual. 




Conviene resaltar que la presencia de un trastorno depresivo es algo muy diferente a tener baja autoestima lo cual es muy frecuente en el TDAH debido al historial de experiencias de fracaso y críticas continuadas que la persona acarrea a lo largo de su vida.  Si bien es cierto que una cosa (baja autoestima) puede llevar a la otra (trastorno depresivo) afortunadamente en la mayoría de los casos no es así.  La persona con baja autoestima infravalora sus capacidades y tiende a evitar involucrarse en situaciones cotidianas como conocer gente, buscar un trabajo mejor porque no se siente capaz.  Lo más frecuente es que se sienta desmoralizada e insatisfecha por el no cumplimiento de sus metas en la vida. Puede arrastrar cierto malestar pero a pesar de todo puede levantarse todos los días y llevar una vida normal e incluso tener momentos en los que realice actividades en las que disfruta como quedar con un grupo de amigos o hacer ejercicio. Obviamente, la persona con baja autoestima también requerirá ayuda y apoyo pero será distinto al que pueda requerir alguien con un trastorno depresivo. 

Por el contrario, una depresión es un trastorno del ánimo serio que implica un riesgo potencial para la salud de la persona debido a la presencia de síntomas neurofisiológicos que afectan a actividades básicas como comer y dormir y sobre todo la presencia de ideas recurrentes que incluyen los autorreproches o el suicidio.  La persona con depresión muchas veces no quiere ver a nadie ni está motivada para hacer actividades con las que pudiera disfrutar con anterioridad presentando episodios de irritabilidad. 



Criterios diagnósticos.


El DSM V distingue varios trastornos depresivos: 

  • Trastorno Depresivo Mayor.
  • Trastorno Depresivo Persistente (distimia). 
  • Trastorno Disfórico Premenstrual. 
  • Trastorno Depresivo debido a otra afección médica. 
  • Otro trastorno depresivo especificado. 
  • Otro trastorno depresivo no especificado. 
  • Trastorno de desregulación destructiva del estado de ánimo. 


 Vamos a describir los criterios que nombra dicho manual para los dos más frecuentes: El Trastorno Depresivo Mayor y el Trastorno Depresivo Persistente (distimia)


Trastorno de depresión mayor.

A. Cinco (o más) de los síntomas siguientes han estado presentes durante el mismo período de dos semanas y representan un cambio del funcionamiento previo; al menos uno de los síntomas es (1) estado de ánimo deprimido o (2) pérdida de interés o de placer.

Nota: No incluir síntomas que se pueden atribuir claramente a otra afección médica.

1. Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, según se desprende de la información subjetiva (p. ej., se siente triste, vacío, sin esperanza) o de la observación por parte de otras personas (p. ej., se le ve llo roso). (Nota: En niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser irritable.)

2. Disminución importante del interés o el placer por todas o casi todas las actividades la mayor parte del día, casi todos los días (como se desprende de la información subjetiva o de la observación).

3. Pérdida importante de peso sin hacer dieta o aumento de peso (p. ej., modificación de más del 5% del peso corporal en un mes) o disminución o aumento del apetito casi todos los días. (Nota: En los niños, considerar el fracaso para el aumento de peso esperado.)

4. Insomnio o hipersomnia casi todos los días.

5. Agitación o retraso psicomotor casi todos los días (observable por parte de otros; no simplemente la sensación subjetiva de inquietud o de enlentecimiento).

6. Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.

7. Sentimiento de inutilidad o culpabilidad excesiva o inapropiada (que puede ser delirante) casi todos los días (no simplemente el autorreproche o culpa por estar enfermo).

8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o para tomar decisiones, casi todos los días (a partir de la información subjetiva o de la observación por parte de otras personas).

9. Pensamientos de muerte recurrentes (no sólo miedo a morir), ideas suicidas recurrentes sin un plan determinado, intento de suicidio o un plan específico para llevarlo a cabo.

B. Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

C. El episodio no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia o de otra afección médica.

Nota: Los Criterios A–C constituyen un episodio de depresión mayor.

Nota: Las respuestas a una pérdida significativa (p. ej., duelo, ruina económica, pérdidas debidas a una catástrofe natural, una enfermedad o discapacidad grave) pueden incluir el sentimiento de tristeza intensa, rumiación acerca de la pérdida, insomnio, pérdida del apetito y pérdida de peso que figuran en el Criterio A, y pueden simular un episodio depresivo. Aunque estos síntomas pueden ser comprensibles o considerarse apropiados a la pérdida, también se debería pensar atentamente en la presencia de un episodio de depresión mayor además de la respuesta normal a una pérdida significativa.
Esta decisión requiere inevitablemente el criterio clínico basado en la historia del individuo y en las normas culturales para la expresión del malestar en el contexto de la pérdida.

D. El episodio de depresión mayor no se explica mejor por un trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, un trastorno esquizofreniforme, trastorno delirante, u otro trastorno especificado o no

especificado del espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos.

E. Nunca ha habido un episodio maníaco o hipomaníaco.

Nota: Esta exclusión no se aplica si todos los episodios de tipo maníaco o hipomaníaco son inducidos por sustancias o se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de otra afección médica.


Trastorno depresivo persistente (distimia).

En este trastorno se agrupan el trastorno de depresión mayor crónico y el trastorno distímico del DSM-IV.

A. Estado de ánimo deprimido durante la mayor parte del día, presente más días que los que está ausente, según se desprende de la información subjetiva o de la observación por parte de otras personas, durante un mínimo de dos años.

Nota: En niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser irritable y la duración ha de ser como mínimo de un año.

B. Presencia, durante la depresión, de dos (o más) de los síntomas siguientes:

1. Poco apetito o sobrealimentación.

2. Insomnio o hipersomnia.

3. Poca energía o fatiga.

4. Baja autoestima.

5. Falta de concentración o dificultad para tomar decisiones.

6. Sentimientos de desesperanza.

C. Durante el período de dos años (un año en niños y adolescentes) de la alteración, el individuo nunca ha estado sin los síntomas de los Criterios A y B durante más de dos meses seguidos.

D. Los criterios para un trastorno de depresión mayor pueden estar continuamente presentes durante dos años.

E. Nunca ha habido un episodio maníaco o un episodio hipomaníaco, y nunca se han cumplido los criterios para el trastorno ciclotímico.

F. La alteración no se explica mejor por un trastorno esquizoafectivo persistente, esquizofrenia, trastorno delirante, u otro trastorno especificado o no especificado del espectro de la esquizofrenia y otro trastorno psicótico.

G. Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o a otra afección médica (p. ej., hipotiroidismo).

H. Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

Nota: Como los criterios para un episodio de depresión mayor incluyen cuatro síntomas que no están en la lista de síntomas del trastorno depresivo persistente (distimia), un número muy limitado de individuos tendrán síntomas depresivos que han persistido durante más de dos años pero no cumplirán los criterios para el trastorno depresivo persistente. Si en algún momento durante el episodio actual de la enfermedad se han cumplido todos los criterios para un episodio de depresión mayor, se hará un diagnóstico de trastorno de depresión mayor. De no ser así, está justificado un diagnóstico de otro trastorno depresivo especificado o de un trastorno depresivo no especificado.


TDAH y Depresión. 




De acuerdo con ciertos estudios la prevalencia de la depresión en el conjunto de la población con TDAH es del 25-27%. La depresión puede presentarse en cualquier momento del ciclo vital pero son  la adolescencia seguida de la década de los 30 años las edades mas frecuentes de aparición.  



Los factores más facilitadores de la depresión en el TDAH son los siguientes: 



  • Predisposición genética. 
  • Presencia de Trastornos Depresivos por parte de alguno de los progenitores. 
  • Exposición repetida y continuada ambientes de angustia social y deprivación  durante la infancia.
  • Presencia de Trastorno Oposicionista Desafiante y con Trastorno Disocial en la infancia. 
  • Presencia de baja autoestima desde muy temprana edad. 
  • Comorbilidad con el trastorno de ansiedad y fobias sociales en la edad adulta.


Intervención.

Lo más importante en el caso de que haya comorbilidad entre TDAH y Depresión es tratar el trastorno que más está afectando a la persona de manera prioritaria que en la mayoría de los casos suele ser la depresión, especialmente si hay presencia de síntomas neurovegetativos y riesgos de suicidio. 




El tratamiento de la depresión se compone de: 


  • Medidas farmacológicas con antidepresivos. 
  • Tratamiento psicoterapeutico que se suele centrar en: 
    • Elevar la autoestima de la persona. 
    • Dar apoyo. 
    • Tomar conciencia de los propios sentimientos. 
    • Asegurar que la persona atribuye los cambios a sí misma. 
    • Seguimiento y prevención de posibles recaídas 



A su vez el tratamiento del TDAH y el de la depresión (en alguna de sus fases) pueden coexistir y es posible que se tengan que recurrir a fármacos para el TDAH y para la Depresión de forma simultánea ya que los primeros por sí solos no reducen los síntomas de la depresión.

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lunes, 11 de enero de 2016

Entrevistas: M Cristina Peña- Presidenta de la Federación de Asociaciones de TDAH en Castilla y León.


Inauguramos una nueva sección en el blog dedicada a entrevistar a personas que están en lucha por la mejora de la calidad de vida del colectivo afectado por el TDAH. Esta vez tenemos la suerte de contar con Mª Cristina E. Peña Ruiz. Presidenta de la Federación de Asociaciones de TDAH de Castilla y León (FACYL TDAH) y  vicepresidenta de ABUDAH (Asociación Burgalesa de Afectados por la Hiperactividad) Cristina ejerce su labor diaria como Maestra (especializada en inglés) en Burgos; tiene un Master en TDAH; ha dado más de 100 charlas, cursos y conferencias; ha escrito un capitulo en el libro “todo sobre el TDAH” de la editorial ALTARIA y el cuadernillo de poemas “poemitas de la escuela” publicado por la Excma. Diputación de Burgos y es madre de una persona afectada. 



 
¿Cuándo nace la asociación ABUDAH y cómo se constituye? 
 
La asociación ABUDAH nace en el 2004 gracias al entusiasmo y el ímpetu de una serie de personas fabulosas que, hermanándose en el TDAH, unieron sus fuerzas para constituir la asociación ABUDAH que hoy sigue gozando de una buena salud y espíritu constante y emprendedor.
Al principio, como tantas otras veces sucede, se reunían en bares o cafeterías ya que no se disponía de la ubicación de una Sede estable como hoy (gracias a la ayuda y colaboración del Excmo Ayuntamiento de Burgos). Esto suponía un gran problema a la hora de muchas cosas pero tenía también su parte de encanto. Eso sí, nunca faltó el entusiasmo.
¿Cuáles son las principales labores que desempeñan las asociaciones en Castilla y León? 

 ¡PUFFFF! ¡Muchas! Para empezar, hemos de situarnos y tener como base que las asociaciones nacen porque existe un déficit, un vacío que las administraciones educativas, sanitarias, sociales o las que sean no cubren. El usuario de a pie se encuentra entonces desprotegido, sólo y sin recursos y es aquí donde comienza y sigue la labor de estas asociaciones: Información y acogida y acompañamiento; cursos y talleres para padres; asistencia psicológica especializada en TDAH para niños, adolescentes y adultos; ponencias y conferencias; concienciación social y, sobretodo y muy importante todas las asociaciones están unidas en FACYL-TDAH para luchar frente a la administración por los justos derechos de las personas con TDAH en materia educativa, sanitaria y social principalmente.


¿Cuáles son los principales logros que has visto conseguir desde que empezó el funcionamiento de la asociación hasta ahora?


Bonita pregunta porque es cierto que hay un antes y un después en este largo caminar. Uno de los mayores logros es que ya se escucha hablar de TDAH, se sabe un poco más y se entiende algo mejor. En los colegios, por ejemplo, que es uno de los ambientes donde los niños con TDAH tienen más dificultades ya se atiende. Obviamente, no como sería deseable y por supuestos que hay centros educativos que funcionan mejor que otros.
Abudah se ha ganado a pulso el reconocimiento en las distintas entidades por la labor que está haciendo.
Otro logro importante en colaboración de asociaciones de otras provincias y municipios es haber formado la Federación de Castilla y León “FACYL-TDAH” lo que no resultó nada fácil, máxime, si tenemos en cuenta que nuestra Comunidad Autónoma es la más numerosa de España.


¿Como maestra en activo cuáles crees que son las principales necesidades que presentan los docentes a la hora de sobrellevar una clase con alumnado TDAH?


Interesante pregunta que da para largo: no obstante e intentando abreviar nombraré algunas: la falta de recursos humanos, la falta de preparación e información en TDAH ( de ahí el interés creciente del profesorado que acude a conferencias y charlas propuestas por las asociaciones principalmente), el número de alumnos por clase (cada uno con sus propias necesidades) y la falta de leyes educativas serias que pongan un poco de orden en todo este desorden y escasa respuesta administrativa

¿Qué se podría hacer dentro del sistema educativo para paliar dichas necesidades? 

 He dado ya una pista en mi respuesta anterior pero siendo esta pregunta más concreta intentaré ir un poco más al grano. Por supuesto queda aún mucho por hacer, máxime si nos comparamos con otros países, pero para empezar estaría bien:

1º) Principalmente y como he dicho, leyes educativas claras y serias en nuestra COMUNIDAD AUTÓNOMA que pongan un poco de orden en todo este desorden. No sería tan difícil ni descabellado cuando en la LOMCE (Ley orgánica para la mejora de la calidad educativa) en su artículo 14 y desde el pasado 28 de Noviembre de 2013, el TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad) queda reconocido como necesidad específica de apoyo educativo. Y cuando en otras CC.AA. como Murcia, La rioja, Canarias…ya tienen leyes educativas donde así lo recogen.
2º) Ofertar cursos especializados párale profesorado, contando con la ayuda de las asociaciones si ello fuera preciso.
3º) Dotar a los centros de más recursos humanos
4º) establecer un equipo multidisciplinar como se aprobó en la Cortes de nuestra Comunidad hace ya 6 años y que aún está por ver.

¿Y respecto al sistema sanitario cuáles son las principales carencias que presenta con respecto al TDAH? 
 
Otro de nuestros caballos de batalla donde también queda mucho, pero que mucho por hacer ¿por ejemplo? Pues comencemos:
1º Formar e informar a pediatras y médicos de familia sobre el TDAH para no colapsar el departamento de psiquiatría infanto-juvenil. Actualmente la lista de espera, el diagnóstico o como lo quieras llamar tarda de entre 6/7 meses a 2 años con la consiguiente pérdidad para los niños que lo padecen
2º Dotar de más recursos humanos a los equipos de psiquiatría infanto-juvenil
NO DAR DE ALTA EL TADH porque el TDAH adulto también existe y tenemos muchos problemas tanto en su diagnóstico como en el tramiento
4º Siendo un trastorno que necesita un tratamiento largo y, en ocasiones, para toda la vida que se abarate su precio o se otorguen ayudas como lo hay para el asma, por citar alguna. Es triste saber que hay niños que no pueden continuar el tratamiento por la carencia económica de sus padres.



¿Cuáles son las principales necesidades que presentan las familias que tienen miembros con TDAH que llegan a la asociación?

¡BUFFFF! Muchas y dolorosas debido a su largo camino de desgaste, dolor, sufrimiento e incomprensión principalmente.
La primera necesidad es la necesidad de ser escuchados. Muchas familias han recorrido un largo camino pregonando su desconcierto y petición de ayuda, mayormente en los centros educativos y sanitarios. Y justamente oyen la misma perorata. Es curioso escuchar siempre las mismas historias en familias diferentes: “ya madurará, es cuestión de edad”; “lo que necesita es mayor atención”; “le está mimando demasiado, hay que deja que haga las cosas por su cuenta y que espabile” …… Y por mucho que madres y padres (sobretodo madres) van dando explicaciones o pidiendo respuestas, escuchan una y otra vez la misma perorata.
La segunda es la necesidad de información seria y veraz. Uno se enfrenta mejor a cualquier problema o lucha cuando conoce las reglas del juego.
La tercera es la necesidad de ayuda. Un sitio donde acudir y recurrir para hablar, llorar o reír cuando sea preciso.
La cuarta es la necesidad de asistencia psicológica especializada donde se van a centrar en las dificultades reales de cada persona independientemente de que sea niño, adolescente o adulto
Viendo el TDAH desde dos caras diferentes de la moneda (como maestra y como madre) ¿Qué le recomendarías a una familia a la hora de hablar con el profesor-tutor de su hijo acerca del TDAH?
Por supuesto, la necesidad de ayuda y el ofrecimiento de colaboración. Todos vamos en el mismo barco y lo que importa es el niño. Afortunadamente y aunque falta mucho hay profesores geniales que marcan para bien y encaminan la vida de estos niños.
Cuando, por el contrario, nos encontramos con aquel que no quiere, ni le interesa escuchar….buscar otras vías, como las administrativas y no perder el tiempo ni desgastarse más de lo necesario. Es un hecho importante el desgaste que presentan las familias que año, tras año han de contar la misma aventura al profesor de turno y saber que la VIDA de su hijo/a dependerás “quien le toque”. Es absurdo perder energía en algo que no funciona.


Hasta ahora, cuando se hablaba de TDAH automáticamente se pensaba en el entorno escolar y en población infantil y/o adolescente. Sin embargo, son cada vez más personas adultas las que se dan cuenta de que padecen el trastorno y acuden a buscar ayuda. ¿Cuáles son las principales demandas que presenta este perfil?
Bonita pregunta también y de la que habría mucho que contar. En la asociación tenemos personas que podrían hablar largo y tendido sobre ello. Para empezar es curioso comprobar que muchas de esas personas se han diagnosticado a raíz del diagnóstico de sus hijos o sobrinos.
La principal demanda es la necesidad de información, de cómo seguir, cómo continuar. Y una de las mayores satisfacciones cuando lo encuentran es decir algo así como : “por fin puedo poner nombre a lo que me pasa” “Por fin puedo empezar a entender mi vida” ….
¿Cuáles son los principales “campos de batalla” a nivel legal actualmente con respecto al TDAH? 
 
A nivel legal queda también muuuuuucho por hacer y es que el ente jurídico es un tanto difícil e impersonal. Personalmente y en mi experiencia, no soy precisamente “fan” de las actuales leyes jurídicas que hay en nuestro país que adolecen de muchas enfermedades, pocas simpatías y no buenos augurios. Claro, que es una opinión personal y de la que prefiero no seguir hablando. Se contempla una injusta y penosa “ley del menor” que protege a delincuentes y mafias y…como digo, prefiero no seguir.

¿Cómo ves el futuro del TDAH en los próximos 10 años? 
 
Quiero verlo esperanzador. No cabe otra. Ya no hay vuelta atrás. Existen las asociaciones aunadas en Federaciones Aautonómicas, en la Federación Nacional (FEAADAH) y esta última como miembro de la Federacion Europea (ADHD EUROPE ). Se está pidiendo un Día Mundial del TDAH.
Queda aún un largo camino por recorrer y puede que yo no llegue a ver lo que mis ojos y mis sueños quieren ver. Pero no hay duda que hay esperanza porque “donde hay vida, hay esperanza.” A mi, personalmente, me complace y me llena de satisfacción el saberme cómplice de lo que se llegue a lograr y el haber dedicado una gran parte de mi tiempo a luchar por la justicia social que las personas con TDAH merecen.
¿Qué le dirías a una familia o a una persona afectada por el trastorno que está dudando en buscar ayuda?
Es muy fácil:
No dudes, ni esperes mas para acudir a la asociación porque “NO ESTÁS SÓLO”

Quiero añadir  que muchas gracias por esta entrevista que espero ayude a otras personas. Realmente ha sido un placer conversar contigo y te deseo mucha suerte con tu maravilloso blog por el que te felicito. Una respuesta nueva, llena de vida y ganas de hacer bien las cosas , con interesantes y novedosas noticias sobre el TDAH. GRACIAS, ENHORABUENA Y SIGUE ADELANTE.


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viernes, 8 de enero de 2016

El TDAH y el control de las emociones





En una entrada anterior ya hablamos de como un aspecto básico para alcanzar nuestras metas en la vida, el autocontrol, estaba mucho menos desarrollado en las personas con TDAH. Esta vez vamos a explicar cómo funciona la autorregulación emocional un aspecto básico del autocontrol. O sea vamos a analizar cómo muchos seres humanos son capaces de gestionar las emociones en situaciones difíciles. Algo que sin duda supone una dificultad añadida para las personas con TDAH.  Para ello nos vamos a servir del modelo de Gross quien divide la autorregulación emocional en dos etapas: 


  1. La primera corresponde a la activación emocional provocada por la situación. Por ejemplo estamos jugando a las cartas, pensando que vamos a ganar porque tenemos una buena mano hasta que descubrimos que el otro jugador tiene mejores cartas que nosotros y perdemos. Se activa una respuesta de ira de forma fisiológica (estamos presuponiendo que no nos gusta perder).
  2.  La segunda etapa corresponde al control semi-consciente emocional y se divide de 4 fases: 
    • Inhibición emocional: reducimos la intensidad emocional de la respuesta emocional haciendo más pequeña esa emoción dentro de nuestro cerebro. 
    • Distracción: redirigimos nuestra atención hacia otro estímulo del lugar en el que estamos ubicados con lo que conseguimos desconectarnos del estado emocional anterior. Por ejemplo empezamos a mirar una de las sillas de la habitación y a acordarnos de que son iguales que las nuestras. 
    • Re-evaluación de la situación: nos decimos a nosotros mismos frases como "no tiene importancia" "sólo es un juego", "es mejor tomárselo con tranquilidad".
    • Respuesta alternativa: nos acordamos de un chiste sobre un mal jugador y nos reímos delante del otro jugador y continuamos jugando.
Todo este proceso sucede en pocos segundos y las personas que lo realizan, normalmente, no son enteramente conscientes del mismo debido a un correcto desarrollo del autocontrol emocional durante la infancia. Como ejemplo vamos a recrear otra situación cotidiana comparando la hipotética reacción de una persona con TDAH frente a un suceso emocional intenso con otra persona sin TDAH. 

Etapa 1: Describimos una situación comun en la que se elicita una respuesta emocional desagradable. En una empresa un supervisor comienza a culpar sin motivo y de malas maneras a un empleado por los malos resultados de la empresa. Presuponemos que ambas personas están bajo las mismas condiciones de trabajo (son eventuales) y que, por el momento, necesitan seguir conservando el puesto de trabajo.

Etapa 2: A continuación mostramos las diferentes formas de gestionar una respuesta emocional de ira en la misma situación tensa: 


Persona sin TDAH
Persona con TDAH
Inhibición
Al escuchar a su supervisor gritar empieza a imaginarse su voz más baja en su cabeza y su imagen más borrosa
Se queda escuchando a su supervisor sin inhibir su atención.
Distracción
Comienza a girar la cabeza hacia otro lado y a mirar uno de los cuadros de la sala con atención mientras el supervisor sigue con la “retaila”
No puede evitar seguir escuchando a su supervisor contagiándose del clima emocional el cual cada vez se vuelve más tenso
Reevaluación
Se empieza a decir cosas como“tiene un mal día y lo está pagando conmigo” “no tiene ningún derecho a hacer lo que hace” “ahora no es momento de decirle nada no puede razonar” “voy a pensar en lo amable que fue conmigo el primer día…”
Se empieza a decir cosas como: “Sera hijo de *#@¡¡” “pero qué se ha creído” “a mi no me chilla así…”
Respuesta
En un tono emocional distinto al del supervisor “entiendo lo mucho que está sufriendo…”
Gritos e insultos varios que como resultado acarrean la marcha del trabajador de la empresa...

De esta manera, las personas con TDAH pueden pensar y sentir lo mismo que cualquier otra, la dificultad radica en cómo gestionan sus emociones y pensamientos en situaciones cotidianas que exigen un plus de autocontrol  para cualquiera y qué no son fáciles ni agradables para nadie. Por su puesto, cualquier persona puede tener "días malos" debido al cansancio y la saturación emocional y reaccionar de forma desproporcionada pero en el caso de las personas con TDAH esto es mucho más frecuente y afecta a su vida de manera más grave. 

¿Qué se puede hacer? 

Es posible que la medicación aumente nuestra capacidad general de concentración, pero por sí misma no enseña destrezas que pueden y deben aprenderse a ser posible en el mismo lugar en el cual surjen las dificultades. En principio el propio del modelo, Gross, habla de dos tipos de estrategias: 

  • Estrategias Proactivas. Son aquellas con las que pretendemos prevenir las situaciones antes de que sucedan entre las que destacan: 
    • Evitar las situaciones. Si sabemos que con cierta persona nos vamos a poner a discutir es mejor procurar no colocarnos a su lado.
    • Modificar las situaciones. Si por ejemplo sabemos que es inevitable estar junto a una persona, intentar realizar tareas que sean incompatibles y con las que no podamos interaccionar de manera forzada.
  • Estrategias Reactivas.Son aquellas con las que aumentamos nuestros recursos para poder reaccionar mejor.
    • Aprender a reconocer la emoción y modularla y saber cómo "encogerla" con estrategias mentales cómo imaginándola más pequeña o más lejana o menos aguda, etc...
    • Aprender a desviar la atención hacia otros estímulos. Pensar en cualquier objeto o lugar en el que podamos fijarnos cada vez que aparezcan estos estímulos.Aprender a contar ciertos objetos del lugar miestras se da la situación tensa.
    • Desarrollar el diálogo interno. Una vez que sepamos desconectarnos de la emoción aprender a darnos instrucciones a nosotros mismos. 

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